Ella y Yo “El Comienzo”

 

…Te asomaste quizás en busca de solo un cumplido, quizás en busca de nuevas etapas en tu vida, o quizás en solamente un nuevo día. Comentaste por casualidad ó para ser descubierta. Alomejor te abrió el apetito lo que habías visto ó simplemente emprendías un nuevo interés. Quizás la curiosidad te impulso al atrevimiento ó quizás, ese era tan solamente el plan, el ser descubierta.

Las palabras fueron el cumplido perfecto. Las ganas de escuchar mas, de poder saber mas. Ese contenido suave, rítmico, quizás atrevido, izo que tomaras la decisión de ir aun mas lejos. Esa intensidad de mensajes de textos, de oraciones que atraían aun mas el interés que poco a poco fueron poniéndote al descubierto, el mismo que logro un intercambio de nueve dígitos, esos que fueron el causante de que se abrieran nuevos sentimientos.

…Ese momento en escuchar nuestras voces por primera vez, demostrando una pequeña timidez, y al mismo tiempo expulsando una alegría inmensa, una alegría relajada y llena de confianza, producida por nuestras palabras. Las mismas voces que nos calmaron el alma y las cuales sedujeron el oido. Las mismas voces que por su contenido delataron nuestras debilidades, nuestros miedos, nuestros sueños y hasta alguno que otro secreto, esos que nos impulsaron a ambos a tomar el primer paso, a conocernos en persona.

Una cita en medio de la noche arropada de tanto ruido causado por los automóviles, por personas en nuestro alrededor, por edificios que se estiran a lo alto de las nubes y que forman parte de esta linda ciudad. Una cita hacia el comienzo de algo inexplicable, de algo en que ambos tenemos miedo, tu por tu pasado, y yo por el mío. Ambos por protegernos a nosotros mismos. Una cita que nos lleva a una noche llena de música y de bebidas alcohólicas, la misma que nos presenta una noche maravillosa, una noche inesperada, una noche llena de sorpresas. Una cita que nos acerca mas y mas atraves del paso de los minutos, la cual hace que nuestro primer paso nos guíe hacia nuestro segundo. Sin detenernos a pensar y solo dejándonos llevar por la atracción que surgía entre ambos. Esa primera sita que nos guía hasta un hotel a despedirnos de la manera en que Dios nos une el uno y al otro, hombre y mujer. Dos cuerpos arropados entre sabanas, dos cuerpos completándose el uno con el otro, dos cuerpos buscando formar parte de uno solo. Los mismos que a pesar de los tragos buscan desafiarse, buscan amarse, acariciarse en solo minutos, en busca de un nuevo camino.

Sin que nos juzgáramos entre ambos, pero disculpándonos en todo momento por lo ocurrido esa inolvidable noche anterior, empezamos a buscarnos el uno al otro. Eh aquí el querer vernos mas a menudo, hablarnos, enterarnos de todo lo que nos ocurre entre las horas del día. Es aquí que empieza un poco mas la necesidad entre el uno y el otro. Nuestras llamadas é mensajes de texto, esos que nos dicen buenos días, mezclados con hermozas fotos las cuales reflejaban nuestras apariencias físicas cada mañana, junto a esas expresiones deseándonos un hermoso y productivo día, y comprometiéndonos con vernos cada atardecer. Buscando estar un poco cerca en medio de tanta diferencia entre un mundo y el otro.

Nuestras tardes rodeadas de un Sol espléndido y jactas de conversaciones infinitas. Llenas de culpas que lograron que nos conociéramos aun mas profundo, detallándonos el uno al otro. Las mismas que producían sensatez y madures hacia con las cosas. Exponiendo nuestros puntos de vista é opiniones a diferentes temas, desequilibrando nuestra actitud hacia el mundo y enfocándonos en esas tardes pertenecientes solo a ambos. Tardes que nos apetecían y nos saciaban el paladar del alma. Tardes llenas de diferencia en las cuales nos gastábamos cada minuto sin darnos cuenta. Tardes que culminaban llenas de elogios, besos, abrazos, caricias y, que en la mayor parte nos inclinaban a hoteles. Tardes que nos producían ese apetito sexual de la mejor manera pensada, un apetito sexual no solo físico pero enigmático. Ambos buscando el porque con nosotros mismos. Esas tardes que culminaban en noches especiales, que nos despedían de la mejor manera posible y nos empujaban a querer mas, a buscar mas, a pedir mas. Tardes que nos llevaban a noches llenas de aprendizaje, llenas de descubrimientos. Noches llenas de desplaces impensables en veces inalcanzables. Pero las mismas que atraían un placentero amanecer, siempre formando un rodaje perfecto de esos que solo la vida nos ofrece de buena gratitud.

Un comienzo como todos queremos que nos suceda mas a menudo, pero un comienzo que solo ocurre cuando la vida nos ve profundamente preparado.

 

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